Después del visionado de la película “El Show de Truman” me doy cuenta de cómo nosotros mismos estamos encerrados metafóricamente en una caverna, como en el mito de la caverna de Platón. Solo vemos y conocemos lo que nos ponen por delante, pero no hacemos un intento por percibir más allá de lo que se nos muestra. Y si alguien tiene la intención de hacerlo, es criticado y obligado socialmente a volver a la cueva, donde todo el mundo observa lo mismo y nadie cuestiona nada de la vida real.
Lo que las personas muestran en las redes sociales, que son, metafóricamente hablando y volviendo al mito de Platón, las sombras proyectadas por el fuego, es lo que ellos quieren mostrar y que la gente conozca. Quieres demostrar que sus vidas son felices y fantásticas, que tienen los mejores amigos, novios, cuerpos o que pueden hacer viajes increíbles que las demás personas no pueden ni llegar a pensar. Lo que muestra lo vacía que esa persona ve su vida o sus relaciones y la poca autoestima que tiene, porque necesita mostrar continuamente lo contrario en redes y que la gente le diga lo maravilloso que es todo.
En “El Show Truman” se pudo ver como este poco a poco comienza a hacerse preguntas de la vida que ha tenido hasta ahora. Él vivía una vida feliz y sin contratiempos hasta que comenzó a ser consciente de lo que le rodeaba. En la actualidad hay personas que prefieren vivir en una burbuja, sin molestarse en conocer la realidad, sea dura o no. Por otro lado, hay otras que se cuestionan todo continuamente. Yo prefiero estar en una zona neutra, feliz, ignorando situaciones que no puedo cambiar, pero luchando y siendo conscientes de otras que sí están en mi mano o que no puedo simplemente desentenderme de ellas. No sirve de nada vivir con un estrés constante por cosas que hagas lo que hagas van a seguir igual, eso solo llevará a problemas de depresión y ansiedad.
Una de las situaciones que no puedo pasar por alto es la de los padres y madres que exponen la vida completa de sus hijos e hijas para así volverse famosos y ganar dinero a través de ellos. Me parece una situación repulsiva e inconsciente. Básicamente, esos niños no tienen ningún tipo de privacidad como no la tenía Truman y al igual que él no conocen otra forma de vida que no sea esa, ya que han sido expuestos desde muy pequeños y nunca han podido elegir si mostrar su vida de forma pública o no, simplemente se les han enseñado y educado así. Además, no se sabe qué personas pueden estar viendo ese contenido y si lo hacen o no de forma malintencionada, aparte de no poder evitar que lo vean.
Desde mi punto de vista, prefiero la incierta realidad a una celda de lujo como la de Truman, ser la que marque las pautas de mi vida y no tenerlas ya predeterminadas. Yo quiero ser la que elija que hacer o no y cuando, por muy maravilloso que pueda ser la otra opción, se me quitaría tanto la poca individualidad que tenemos las personas como la opción de elegir lo que quiero hacer. Con la celda de lujo, estaríamos mirando continuamente las formas de las sobras que produce el fuego en nuestras cavernas y evitaríamos lo que hay en el exterior por el miedo a la libertad, a la incertidumbre y a lo desconocido.
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